Navidad en las Cosas Sencillas

¡Cuánto ajetreo estos días preparando la llegada de la Navidad!, ¿verdad?. Las comidas, los regalos, las decoraciones,… ¡cuanta cosa! Y las pequeñas cosas que nos rodean y que nos transmiten ese ambiente navideño, ¿cuándo las vivimos? Buscando la Navidad en las pequeñas cosas. ¿Cuáles?

Como todos, somos mucho de querer tener todo preparado para la Navidad. Que no falte la decoración de la casa, las luces, las celebraciones en familia, los regalos,… y todo lo que ya conocemos de sobra. Pero a veces es genial pararse y disfrutar de pequeñas cosas, y para eso los peques son los mejores maestros.

Este fin de semana hemos querido dejarnos invadir por el ambiente navideño de nuestra ciudad, sin prisas, sin objetivos, sin ideas, solo moviéndonos en ella, oyendo lo que nos ofrece y mirando a nuestro alrededor.

A los peques les fascinan los trenes, desde muy pequeños. Hemos llegado a pasar tardes en una estación para que vieran venir e irse trenes y oyeran los silbatos o les saludaran los conductores con la mano sonriendo.

Pues nuestro plan navideño empezó por ir al centro de la ciudad en tren, en concreto en tranvía. Es como empezar una aventura una tarde cualquiera de fin de semana, jajaja. ¿Cuál es el lado correcto para ir al centro? ¿Cuándo llegará el tren? ¿Qué vagón nos tocará? ¿Hemos pasado el billete por la máquina?. Ellos atento a todo.

Lo siguiente era intentar ir a la parte más centro de la ciudad y recorrerla sin prisas, viendo luces, árboles navideños, mercados, lo que hubiese por el camino.

Nuestra sorpresa fue encontrarnos primero con un árbol hecho de luces, enormemente alto, con el que los niños alucinaron.

Además podías meterte dentro y pasar por debajo mirándolo por dentro y viendo la estrella que tenía en su punta. Imagináis los peques mirando para arriba con cara de asombro y ¡sin querer salir de allí!.

También nos encontramos con un belén gigante y junto a él un grupo de chicos y chicas cantando canciones a coro. Bua! Que bonito y que navideño. Muchísima gente les rodeaba, pero no era para menos, porque además de cantar bien, tenían pequeñas coreografías con movimientos sencillos de manos o del cuerpo todos a la vez, que lo hacía todavía más bonito. Los peques, claro está se quedaron escuchando y mirando un buen rato.

¿Y qué me decís de los puestecitos de navidad? Todos decorados con luces y llenos de encanto y cosas hechas a mano. Lo más increíble fue ver allí un artesano trabajando el barro con su torno y sus manos. Hacía huchas a mano que luego personalizaba con el nombre si lo querías. Increíble ver lo que hacía con sus manos. ¡Qué bonito poder enseñarles estas cosas a los peques en vivo y en directo!.

Y ya en una plaza importante de la ciudad, no solo encontrarnos con otro árbol gigante, lleno de luces, sino que también ¡una pista de patinaje sobre hielo!. ¡Pero si esto parece Central Park de Nuevo York!

Había dos pistas, una pequeña con barandillas y una especie de trineos para sujetarse, pensada para los más pequeños, que podían entrar solos o con la ayuda de algún adulto. Y por otro lado, una pista mucho más grande para adultos, que controlaran el tema o no… jajajaja, porque había de todo. Además, los diferentes sitios que te permitían alquilar los patines y demás. Increíble y a la vez genial.

Por último, no podías estar allí en el centro y no pasar por la ¡¡¡Estación principal de Trenes!!! Allí estábamos, viendo llegar trenes y esperando que se fuera alguno.

Mira si íbamos con tanta calma e intentando disfrutar mucho del entorno, que teníamos controlado el último metro o tranvía para volver a donde teníamos el coche y ¡casi nos quedamos allí!. Es lo que tiene ir sin calma y al ritmo de los peques, que piensas que vas a llegar a la estación a una hora y llegas más tarde. Menos mal que los trenes llevaban retraso y ¡¡¡quedaba uno por pasar!!! Conseguimos llegar a nuestro coche y a casa sin problemas, jajajaja. Eso sí, los peques dormidos al instante nada más sentarse en el coche… jajajajaa. ¿Quién pudiera? Preocupaciones cero, jajajaja. Desconexión, máxima. ¡Qué bonitos, por favor!.

Así que si tenéis posibilidad os recomiendo que acudáis a vuestra ciudad, con transportes públicos, (para evitar estrés para aparcar), recorráis sus calles, disfrutéis de la música, de las luces y de los colores navideños, os llenará tanto que veréis la navidad con otros ojos.

¡Os deseamos a todos que tengáis una MUY FELIZ NAVIDAD!

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4 comentarios en “Navidad en las Cosas Sencillas

  1. Silvia dijo:

    Que chulo. Hace poco que leo tu blog pero creo que hablas de Alicante ¿no? Nosotros somos de Alfaz del Pi y bueno quería haber bajado algún domingo pero llevamos mucha racha de bronquiolitis. Esperamos el día 2 de enero bajar pero creo que ahí ya no está el mercadillo nazareno que me hacía ilu ver. Es que mi peque sólo tiene 18 meses pero la navidad pasada la pasamos en la UCI por una bronquiolitis así que tengo unas ganas de vivir la navidad con él

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    • Aventuras Menudas dijo:

      Hola Silvia. No es Valencia. Pero da un poco igual la ciudad de la que seamos, en realidad es disfrutar de como cambia nuestra ciudad por Navidades y que ese ambiente nos envuelva un poco a todos. Que lástima con las bronquiolitis. Mucho cuidado con ellas y cuida mucho a tu peque y que se ponga bien pronto. Hay un rango de edad en la que las enfermedades marcan nuestro día a día. Pero a ver si pronto se estabiliza y no se repite la visita a la UCI (madre mía, que mal lo debéis de haber pasado). Mucho ánimo!!! Y Feliz Navidad

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